La adversidad no es el problema

Cada día todos enfrentamos adversidad: retos, obstáculos, distracciones, situaciones poco favorables, duda, miedo, ansiedad, falta de apoyo, cansancio, dolor, sufrimiento, etc.

Y solemos pensar que la adversidad es el problema que nos impide alcanzar nuestras metas, y que nos limita a construir la vida que queremos tener.

En realidad, la adversidad no es el problema.

Cuál es el verdadero problema

El verdadero problema es nuestra «inhabilidad de seguir» cuando se nos presenta la adversidad.

La inhabilidad de seguir es una cualidad de nuestro comportamiento.
Y nuestro comportamiento es el responsable de nuestros resultados.

Si no somos capaces de seguir y de enfrentar la adversidad, nosotros no vamos a alcanzar nuestras metas.

Para forjar la «habilidad de seguir», nosotros tenemos que optimizar nuestro comportamiento.

Y esto lo logramos redefiniendo la base del comportamiento: la actitud.

Nuestra actitud está bajo nuestro control

No podemos controlar las circunstancias externas (adversidad), pero podemos elegir la actitud con la que las enfrentamos.

Cuando la adversidad se presente, escoge demostrar una actitud implacable.

Ser implacable es: mantenerte firme sean cuales sean las circunstancias, dar tu mejor esfuerzo en todo momento, y seguir avanzando hasta lograrlo.

Para poder desarrollar una actitud implacable, nosotros necesitamos entender la realidad del camino al logro, y saber cómo responder a la adversidad.

Cuál es «la realidad del camino al logro»

La adversidad es parte del diario vivir y del camino al logro.
No se puede «lograr» sin adversidad. Punto.
La adversidad no es algo que debe molestarte, detenerte, o llegar a impedir tu éxito.

Tú vas a sentir:
Incomodidad emocional: miedo, ansiedad, frustración, etc.
Incomodidad física: cansancio, dolor, malestar, etc.
Incomodidad mental: duda, distracción, autocrítica, etc.

Todo esto es normal. La incomodidad tiene que suceder. Sin incomodidad no existe crecimiento.

Y también, tú:
Vas a dudar de lo que haces.
Vas a querer renunciar y regresar a tu zona segura.
Vas a pensar que no funcionará.
Vas a tener miedo a fracasar.
Vas a pensar en excusas para abandonar.

Todo esto también es normal.
La duda, el miedo, y los pensamientos negativos, son parte del diario vivir y del camino al logro.

A pesar de todo esto, tú tienes el control de tus resultados, ya que ellos dependen principalmente de tu actitud.

Y la actitud es algo que tú eliges.

Tú ganas o pierdes en función a la actitud que decides practicar.

Tu respuesta a la adversidad: Ser Implacable

Cuando la adversidad se presente, elige Ser Implacable cumpliendo con los siguientes 3 objetivos:

1. Manténte firme con tu meta.

Sean cuales sean las dificultades que se presenten, no abandones a tu meta. Conquístala.

2. Da tu mejor esfuerzo siempre.

Demuestra tu interés de alcanzar tu meta, dando siempre tu mejor esfuerzo. Nunca menos.

3. Sigue avanzando.

No te detengas. Haz lo que sea necesario, y por el tiempo que sea necesario, hasta que conquistes tu meta. Si te caes, te levantas. Solo sigue tomando el siguiente paso, día tras día.

¡Duda!
¡Ten miedo!
¡Suda!
¡Sufre!
Todo esto alimenta tu actitud Implacable.

Mientras más acción tomas, cada vez te vuelves más resistente y más capaz.

Tus siguientes pasos

  1. A partir de este momento, decide ser implacable en todo.
  2. Déjame un comentario con tus pensamientos sobre este artículo. Quiero conocer tu opinión.
  3. Comparte esta publicación con tus amigos, para que ellos también puedan mejorar y alcanzar sus metas.

Te deseo muchos triunfos.

¡Sé implacable y conquista tu día!

Tu amigo,

Leo

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